Las tareas que lleva a cabo una empleada del hogar se adaptan siempre a las necesidades de cada familia. Por lo general, abarcan las tareas domésticas, como son la limpieza, el orden, el planchado, la colada y las labores de cocina. El acuerdo alcanzado entre la familia y la empleada es lo que define las tareas específicas que se llevan a cabo en cada situación.